En todos los sistemas de comunicación es posible que aparezcan errores; es decir, la señal transmitida se distorsiona de alguna manera antes de alcanzar su destino. Por tanto, en circunstancias donde no se puedan tolerar errores, se necesitarán procedimientos para la detección y corrección de errores. Así mismo se necesitan una serie de procedimientos denominados de control de flujo para evitar que la fuente no sature al destino transmitiendo datos más rápidamente de lo que el receptor pueda procesar y absorber.
Conceptos relacionados pero distintos a los anteriores son el direccionamiento y el encaminamiento. El sistema de transmisión deberá garantizar que el destino, y sólo ése, reciba los datos. Es más, el sistema de transmisión puede ser una red en la que exista la posibilidad de más de un camino para alcanzar al destino; en este caso se necesitará, por tanto, la elección de una de entre las posibles rutas.
En ciertas situaciones en las que el intercambio de información, por ejemplo una transacción de una base de datos o la transferencia de un fichero, se vea interrumpida por algún fallo, se necesitará un mecanismo de recuperación.
El objetivo será pues, o bien ser capaz de continuar transmitiendo desde donde se produjo la interrupción, a al menos recuperar el estado donde se encontraban los sistemas involucrados antes de comenzar el intercambio.
El formato de mensajes está relacionado con el acuerdo que debe existir entre las dos partes respecto al formato de los datos intercambiados.
Frecuentemente es necesario dotar al sistema de algunas medidas de seguridad. El emisor debe asegurarse de que sólo el destino deseado reciba los datos. Igualmente, el receptor querrá estar seguro de que los datos recibidos no se han alterado en la transmisión y que dichos datos realmente provienen del supuesto emisor. |